Dic 11

De guionista amateur a…

Por Jesús Galiana

Goodfellas y Casino, dos de mejores películas de los 90, fueron escritas por Scorsese en colaboración con un guionista no profesional. Un guionista “accidental” que no había escrito jamás un guión y con bastante probabilidad tampoco había pensado jamás en hacerlo. Su nombre era Nicholas Pileggi y era un periodista especializado en crimen organizado que trabajaba como experto en crimen en el New York Magazine.

A mediados de los 80, este periodista recibió una misteriosa llamada telefónica del FBI instándole a que cogiera un avión rumbo a una apartada ciudad y se dirigiera a una habitación de hotel. Allí se encontró con dos agentes federales que acompañaban a un gángster llamado Henry Hill, que se había acogido al Programa de protección de testigos del FBI para escapar de la cárcel.

El relato de la vida de Henry Hill se convirtió en un libro minucioso, casi costumbrista sobre la vida de los miembros del crimen organizado, que Pileggi tituló ‘Wiseguy’ (en español, chico listo).

Según palabras del propio Scorsese: “Cuando leí el libro de Nicholas Pileggi me impresionó el relato de la vida cotidiana de la gente que vive en torno al crimen organizado. Me interesaba mostrar como viven una jornada de trabajo con pelos y señales. Quería mostrar todos los detalles: su modo de vestir, sus platos de spaghetti, las esposas y las amantes de su vida, y todo eso… Goodfellas es un film sobre una forma de vida concreta y Henry Hill es el guía por el intrincado mundo subterráneo de los trabajadores del crimen.”

Ese enfoque “casi documental” sobre el crimen organizado, se convirtió en la principal novedad de Goodfellas frente a las películas que se habían rodado anteriormente sobre la Mafia. En términos generales, las dos primeras entregas del Padrino, de Francis Ford Coppola, retratan los orígenes de la Mafia americana. Comenzando con la llegada de Vito Corleone desde Sicilia en 1901 y la construcción de una poderosa red criminal durante cuarenta años, terminando con la llegada al poder de Michael Corleone tras la Segunda Guerra Mundial. Goodfellas sin embargo es la historia de un gángster de medio pelo, que vive en las antípodas del boato de la familia Corleone y que además retrata a la Mafia en su punto más álgido, en la década de los 60 y los primeros 70.

En la primera frase de Goodfellas queda claro que la película habla sobre la elección de vida de los gángsters: “Desde que tuve uso de razón, siempre quise ser un gángster”. Para Henry Hill ser un gángster es mejor que ser presidente de los Estados Unidos. Al igual que sucede en otra gran película sobre la mafia, Once Upon a Time in America (Sergio Leone), la Mafia es retratada como un grupo de gente que ha elegido un estilo de vida del que no quieren salir, no un estilo de vida impuesto por las raíces ni por la dureza del Nuevo Mundo.

Probablemente, uno de los mayores aciertos de Scorsese a la hora de escribir este guión de costumbres, fue la de colaborar con un especialista en crimen organizado. Alguien que sabía todo lo que había que saber sobre el tema.

En 1990, Nicholas Pileggi pasó directamente de guionista amateur a nominado al Oscar. Sin embargo no ganó, aquel año la estatuilla se la llevó Michael Blake por Bailando con lobos.


Nov 29

Curiosidades sobre el Cabo del Miedo

Por Jesús Galiana

La producción del Cabo del Miedo (Cape Fear-1991) está plagada de curiosidades. La primera es que aunque era un remake, Scorsese cosechó con él más éxito que J. Lee Thompson, el director de la primera versión.

Era una película de encargo. Universal había aceptado producirle a Scorsese una película ‘de autor’ (La última tentación de Cristo) a cambio de que Marty les dirigiera después una película comercial.

Otro dato curioso es que, en principio iba a ser dirigido por Steven Spielberg, mientras que Martin Scorsese iba a realizar La lista de Schindler, pero el italoamericano pensó que un guión como aquél necesitaba de la visión de un director judío por lo que ambos directores decidieron intercambiar sus proyectos.

A pesar de que la película no era más que un remake, Scorsese no se conformó con volver a rodar la película plano por plano, sino que le dio una vuelta de tuerca al guión original.

Muchos actores de la película original trabajan aquí, pero interpretando otros personajes: así, Gregory Peck, que en la original era el protagonista, aparece aquí como el abogado de Max Cady. Robert Mitchum, que interpretaba a Max Cady en la primera versión, interpretó al teniente Elgart. Finalmente. Martin Balsam, que era el jefe de policía Mark Dutton en la original, encarnó al juez en el remake.

Fue la última aparición del genial Gregory Peck en la gran pantalla. Tras esta película finalizó una brillante carrera de más de 50 años.

Robert De Niro realizó para la película otra de sus impresionantes metamorfosis. Además de esculpir su cuerpo a base de gimnasio, pagó 5.000 dólares para adaptar su dentadura, y añadirle agresividad a Max Cady. Tras finalizar la película, pagó otros 20.000 dólares para arreglarla. Por otro lado, los tatuajes carcelarios que luce en la película eran reales, aunque no permanentes. Se los hicieron con tintura vegetal, que desaparece unos 5 ó 6 meses después.
El Cabo del miedo se convirtió en gran un éxito de taquilla y recibió aclamaciones de la crítica, llegando a ser considerada por algunos como una película superior a la original de 1962. También generó una gran controversia debido a una escena en la que se argumentó que fue innecesariamente explícita en la violencia despectiva contra las mujeres.

Ha sido parodiada hasta la saciedad en clave de humor. Los Simpson le dedicaron un capítulo en la temporada 5ª, en una de las partes de la hilarante saga de ‘Agárralo como puedas’ (Naked gun) aparecen decenas de referencias a la película de Scorsese. En España, no hace demasiado tiempo, el showman Andreu Buenafuente invitó a su programa a uno de los miembros de Cruz y Raya para protagonizar un singular duelo que consistía en ver quién de los dos imitaba mejor a Max Cady.


Nov 21

6 años persiguiendo a Scorsese

Por Jesús Galiana

En 1974, al volver de Italia de rodar Novecento, Robert de Niro envió a Martin Scorsese un libro que había estado leyendo durante el rodaje. Se trataba de Toro Salvaje (Raging Bull), la autobiografía del boxeador del Bronx Jake la Motta. Según admitía De Niro, era un libro que le había impresionado profundamente a pesar de que no estaba demasiado bien escrito. Quería interpretar aquel personaje y pasar por la radical transformación física que se describía en aquellas páginas; del púgil en forma al boxeador retirado con 20 kilos de más. Martin Scorsese leyó el libro y pudo entender perfectamente lo que De Niro veía en aquel personaje, aunque el proyecto no le entusiasmó tanto como a él.
Por aquella época, Marty y De Niro sólo habían trabajado juntos en Malas Calles y el director comenzaba a descubrir afinidades con aquel intérprete que llegaría a convertirse en uno de sus actores fetiche. Pasó el tiempo y otros proyectos en común ganaron terreno a Toro Salvaje. Director y actor rodaron juntos Taxi Driver (1976) y New York, New York (1977). Durante todo aquel tiempo, De Niro nunca dejó de hablar sobre el proyecto pero Marty parecía sentir cada vez menos interés por él. No le gustaban los deportes, no los entendía y no sabía cómo enfocar la historia. Gracias a la insistencia de Robert De Niro el proyecto siguió adelante y Scorsese llamó a otro guionista para que se uniera al equipo.

Se trataba de Mardik Martin, un viejo conocido de la universidad de Marty, con el que ya había colaborado en la escritura de Malas Calles. Lo primero que hizo el recién llegado fue documentarse a fondo sobre el mundo del boxeo y de Jake la Motta. Tanto él como De Niro visionaron todas las películas que se habían rodado sobre boxeo para ver cómo podía mejorarse aquel proyecto. Fueron a Miami a entrevistarse con Vicky la Motta, la segunda esposa del boxeador. Estuvieron viviendo en su casa varios días buscando el lado humano del personaje. Pasaron bastante tiempo en compañía del propio Jake la Motta, consultándole cada escena, cada paso, cada golpe. También hablaron con Peter Savage, otro de los autores del libro, que entraría a formar parte del proyecto primero como productor. Sin embargo el guión no acababa de funcionar y Marty seguía sin enamorarse de aquella historia, al igual que les sucedía a todos los productores que la habían leido. De nuevo fue la insistencia de De Niro la que hizo que la escritura continuara incorporando al guionista de Taxi Driver Paul Schrader.

A Schrader no le convenció el guión en el estado en el que estaba y emprendió una nueva etapa de documentación. Cambió muchas cosas del guión original e introdujo un personaje fundamental: Joey, el hermano de Jake la Motta, el personaje que interpretaría Joe Pesci. La brutalidad en la relación con su hermano y su mujer significó un cambio tan radical a la historia que de Niro había visualizado durante tanto tiempo que en esta ocasión fue él quien amenazó con abandonar el proyecto.  Por su parte, Marty seguía sin ver claro su lugar en medio de aquella historia.  Pocos meses después tuvo que ser hospitalizado a causa de sus problemas con las drogas y pasó algún tiempo convaleciente. Cuando De Niro acudió al hospital a visitarle, volvió a insistirle sobre aquella película. Pero en aquella ocasión Marty accedió a dirigirla. Habían transcurrido seis años desde que De Niro le hablara por primera vez del proyecto. Toro Salvaje obtuvo ocho nominaciones a los Oscar de 1980, de las cuales ganó dos: uno fue para Thelma Schoonmaker por montaje y otro para Robert de Niro por su fabulosa interpretación del personaje de Jake la Motta.


Nov 16

¿Hablas conmigo?

Por Jesús Galiana

Taxi Driver se estrenó mundialmente en 1976 en el Festival de Cannes, ganando la Palma de Oro, lo cual catapultó a la fama a Martin Scorsese como director y a Paul Schrader como guionista. No debemos olvidar que por aquella época, Scorsese era aún un joven director de breve filmografía que acababa de rodar una película (no demasiado conocida por el gran público) titulada Alicia ya no vive aquí.

También resulta curioso pensar que en 1973, cuando Paul Schrader escribió Taxi Driver no era más que un desconocido guionista que estaba pasando un tremendo bache emocional: Su mujer le había abandonado, había dejado su trabajo en el American Film Institute y su labor como crítico de cine parecía haber llegado a su final. Schrader vivió entonces un turbio descenso a los infiernos en el que concibió la idea original de Taxi driver, de la que afirmaba haber escrito dos versiones en diez días.

Schrader vivía en ese entonces en su automóvil, al que gustaba llamar su “ataúd de acero”, asistía a cines pornográficos de día. Por las noches, como sufría de insomnio, conducía toda la noche por las calles de Nueva York como un alma en pena. Sentía una enfermiza fijación por las armas de fuego. Tenía tendencias suicidas, bebía mucho y estaba obsesionado por la pornografía como sólo puede estarlo una persona solitaria… Todos esos elementos están en el guión. Un día tuvo que ir a la sala de urgencias aquejado de un dolor abdominal intenso producto de una ulcera. Al hablar con el doctor que le atendió se dio cuenta que llevaba tres semanas sin hablar con ningún otro ser humano.

Se ha hablado mucho sobre las referencias de Schrader a la hora de escribir este guión, el propio autor ha dejado constancia de que antes de sentarse a escribir, releyó La náusea de Sartre, porque veía el guión como un intento de retomar el héroe existencialista europeo y ponerlo en un contexto americano. Pero la chispa concreta que ayudó a dar forma al texto durante su estancia en el hospital fue el atentado de Arthur Bremer contra el gobernador George Wallace, aunque el guión ya estaba escrito antes de que se publicaran los diarios de Bremer. El título podría estar tomado de una canción de Harry Chapin llamada Taxi, en la que un taxista ve subir a su vehículo a una antigua novia suya.

El resto ya es historia, lejos de amedrentarse por la crudeza del guión, Martin Scorsese se sintió tremendamente fascinado por él. “Casi sentí que lo había escrito yo mismo —afirmaría posteriormente Scorsese en una entrevista—. No es que yo supiera escribir así, pero me llegó muy hondo. Me estaba quemando por dentro, y sabía que tenía que rodarlo”.