Nov 21

6 años persiguiendo a Scorsese

Por Jesús Galiana

En 1974, al volver de Italia de rodar Novecento, Robert de Niro envió a Martin Scorsese un libro que había estado leyendo durante el rodaje. Se trataba de Toro Salvaje (Raging Bull), la autobiografía del boxeador del Bronx Jake la Motta. Según admitía De Niro, era un libro que le había impresionado profundamente a pesar de que no estaba demasiado bien escrito. Quería interpretar aquel personaje y pasar por la radical transformación física que se describía en aquellas páginas; del púgil en forma al boxeador retirado con 20 kilos de más. Martin Scorsese leyó el libro y pudo entender perfectamente lo que De Niro veía en aquel personaje, aunque el proyecto no le entusiasmó tanto como a él.
Por aquella época, Marty y De Niro sólo habían trabajado juntos en Malas Calles y el director comenzaba a descubrir afinidades con aquel intérprete que llegaría a convertirse en uno de sus actores fetiche. Pasó el tiempo y otros proyectos en común ganaron terreno a Toro Salvaje. Director y actor rodaron juntos Taxi Driver (1976) y New York, New York (1977). Durante todo aquel tiempo, De Niro nunca dejó de hablar sobre el proyecto pero Marty parecía sentir cada vez menos interés por él. No le gustaban los deportes, no los entendía y no sabía cómo enfocar la historia. Gracias a la insistencia de Robert De Niro el proyecto siguió adelante y Scorsese llamó a otro guionista para que se uniera al equipo.

Se trataba de Mardik Martin, un viejo conocido de la universidad de Marty, con el que ya había colaborado en la escritura de Malas Calles. Lo primero que hizo el recién llegado fue documentarse a fondo sobre el mundo del boxeo y de Jake la Motta. Tanto él como De Niro visionaron todas las películas que se habían rodado sobre boxeo para ver cómo podía mejorarse aquel proyecto. Fueron a Miami a entrevistarse con Vicky la Motta, la segunda esposa del boxeador. Estuvieron viviendo en su casa varios días buscando el lado humano del personaje. Pasaron bastante tiempo en compañía del propio Jake la Motta, consultándole cada escena, cada paso, cada golpe. También hablaron con Peter Savage, otro de los autores del libro, que entraría a formar parte del proyecto primero como productor. Sin embargo el guión no acababa de funcionar y Marty seguía sin enamorarse de aquella historia, al igual que les sucedía a todos los productores que la habían leido. De nuevo fue la insistencia de De Niro la que hizo que la escritura continuara incorporando al guionista de Taxi Driver Paul Schrader.

A Schrader no le convenció el guión en el estado en el que estaba y emprendió una nueva etapa de documentación. Cambió muchas cosas del guión original e introdujo un personaje fundamental: Joey, el hermano de Jake la Motta, el personaje que interpretaría Joe Pesci. La brutalidad en la relación con su hermano y su mujer significó un cambio tan radical a la historia que de Niro había visualizado durante tanto tiempo que en esta ocasión fue él quien amenazó con abandonar el proyecto.  Por su parte, Marty seguía sin ver claro su lugar en medio de aquella historia.  Pocos meses después tuvo que ser hospitalizado a causa de sus problemas con las drogas y pasó algún tiempo convaleciente. Cuando De Niro acudió al hospital a visitarle, volvió a insistirle sobre aquella película. Pero en aquella ocasión Marty accedió a dirigirla. Habían transcurrido seis años desde que De Niro le hablara por primera vez del proyecto. Toro Salvaje obtuvo ocho nominaciones a los Oscar de 1980, de las cuales ganó dos: uno fue para Thelma Schoonmaker por montaje y otro para Robert de Niro por su fabulosa interpretación del personaje de Jake la Motta.


Nov 16

¿Hablas conmigo?

Por Jesús Galiana

Taxi Driver se estrenó mundialmente en 1976 en el Festival de Cannes, ganando la Palma de Oro, lo cual catapultó a la fama a Martin Scorsese como director y a Paul Schrader como guionista. No debemos olvidar que por aquella época, Scorsese era aún un joven director de breve filmografía que acababa de rodar una película (no demasiado conocida por el gran público) titulada Alicia ya no vive aquí.

También resulta curioso pensar que en 1973, cuando Paul Schrader escribió Taxi Driver no era más que un desconocido guionista que estaba pasando un tremendo bache emocional: Su mujer le había abandonado, había dejado su trabajo en el American Film Institute y su labor como crítico de cine parecía haber llegado a su final. Schrader vivió entonces un turbio descenso a los infiernos en el que concibió la idea original de Taxi driver, de la que afirmaba haber escrito dos versiones en diez días.

Schrader vivía en ese entonces en su automóvil, al que gustaba llamar su “ataúd de acero”, asistía a cines pornográficos de día. Por las noches, como sufría de insomnio, conducía toda la noche por las calles de Nueva York como un alma en pena. Sentía una enfermiza fijación por las armas de fuego. Tenía tendencias suicidas, bebía mucho y estaba obsesionado por la pornografía como sólo puede estarlo una persona solitaria… Todos esos elementos están en el guión. Un día tuvo que ir a la sala de urgencias aquejado de un dolor abdominal intenso producto de una ulcera. Al hablar con el doctor que le atendió se dio cuenta que llevaba tres semanas sin hablar con ningún otro ser humano.

Se ha hablado mucho sobre las referencias de Schrader a la hora de escribir este guión, el propio autor ha dejado constancia de que antes de sentarse a escribir, releyó La náusea de Sartre, porque veía el guión como un intento de retomar el héroe existencialista europeo y ponerlo en un contexto americano. Pero la chispa concreta que ayudó a dar forma al texto durante su estancia en el hospital fue el atentado de Arthur Bremer contra el gobernador George Wallace, aunque el guión ya estaba escrito antes de que se publicaran los diarios de Bremer. El título podría estar tomado de una canción de Harry Chapin llamada Taxi, en la que un taxista ve subir a su vehículo a una antigua novia suya.

El resto ya es historia, lejos de amedrentarse por la crudeza del guión, Martin Scorsese se sintió tremendamente fascinado por él. “Casi sentí que lo había escrito yo mismo —afirmaría posteriormente Scorsese en una entrevista—. No es que yo supiera escribir así, pero me llegó muy hondo. Me estaba quemando por dentro, y sabía que tenía que rodarlo”.