De rodaje con Martin Scorsese
Por Jesús Galiana
Entrevista con Álex Martínez, Director Creativo Ejecutivo de la agencia de publicidad JWT, responsable de la publicidad de Freixenet y uno de los pocos afortunados que fueron a Nueva York a rodar con Scorsese (¡qué envidia!).
JG: Hola Álex. Ante todo felicitarte tanto a ti como representante de la agencia como a Freixenet por esta excelente iniciativa y también por haber tenido la oportunidad de trabajar con el Maestro… Todos los fans de Marty (me cuento entre ellos) estamos ansiosos por conocerlo todo sobre el proceso de creación de esta campaña… Por eso te pido que no escatimes en detalles.
AM: Es impresionante estar en un plató con unas cien personas de todo pelaje alrededor y en cuanto se oye un enérgico “director’s coming”, se hace un silencio espectacular. Al cabo de un momento veo a un tipo bajito enfundado en camisa blanca caminando con la energía de un mariscal prusiano. Es Scorsese. Bueno, realmente todo el mundo le llama Marty. Incluso un servidor, que es lo menos mitómano que ha parido madre, se siente intimidado. Es el primer día de rodaje. Estamos en un almacén inmenso en una zona desolada del puerto de Bayonne, New Jersey. De esos donde los clanes mafiosos intercambian rehenes, mercancías de cualquier tipo o munición de todos los calibres. Pero curiosamente, en lugar de matones, limusinas blindadas y ensaladas de tiros, aquí hay una orquesta filarmónica al completo tocando ante una gigantesca pantalla verde para deleite de unos cien figurantes repeinadísimos.
Rodamos dos jornadas intensas y luego, un parón de dos días. Scorsese, perdón, Marty se ha ido a Washington porque tiene una cita con el Dalai Lama. Vuelve con energías renovadas porque el tercer día de rodaje comienza a las 8 de la mañana y dura 24 horas ininterrumpidas. El maestro demuestra ser un currante impenitente, un perfeccionista total y un tipo aún más admirable a cada hora que pasa. Puedo decir que mis ojos han visto a todo un Scorsese a las 2 a.m. junto a la cámara rodando los bodegones con un mimo tal que incluso las manos que alzan la botella de la caja son las de Simon Baker, el actor principal. Marty no quería a ningún otro para la escena. Me cruzo con él en un cambio de plano, le pregunto cómo está y me responde “I’ll be better in a while”…
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