¿Hablas conmigo?
Por Jesús GalianaTaxi Driver se estrenó mundialmente en 1976 en el Festival de Cannes, ganando la Palma de Oro, lo cual catapultó a la fama a Martin Scorsese como director y a Paul Schrader como guionista. No debemos olvidar que por aquella época, Scorsese era aún un joven director de breve filmografía que acababa de rodar una película (no demasiado conocida por el gran público) titulada Alicia ya no vive aquí.
También resulta curioso pensar que en 1973, cuando Paul Schrader escribió Taxi Driver no era más que un desconocido guionista que estaba pasando un tremendo bache emocional: Su mujer le había abandonado, había dejado su trabajo en el American Film Institute y su labor como crítico de cine parecía haber llegado a su final. Schrader vivió entonces un turbio descenso a los infiernos en el que concibió la idea original de Taxi driver, de la que afirmaba haber escrito dos versiones en diez días.
Schrader vivía en ese entonces en su automóvil, al que gustaba llamar su “ataúd de acero”, asistía a cines pornográficos de día. Por las noches, como sufría de insomnio, conducía toda la noche por las calles de Nueva York como un alma en pena. Sentía una enfermiza fijación por las armas de fuego. Tenía tendencias suicidas, bebía mucho y estaba obsesionado por la pornografía como sólo puede estarlo una persona solitaria… Todos esos elementos están en el guión. Un día tuvo que ir a la sala de urgencias aquejado de un dolor abdominal intenso producto de una ulcera. Al hablar con el doctor que le atendió se dio cuenta que llevaba tres semanas sin hablar con ningún otro ser humano.
Se ha hablado mucho sobre las referencias de Schrader a la hora de escribir este guión, el propio autor ha dejado constancia de que antes de sentarse a escribir, releyó La náusea de Sartre, porque veía el guión como un intento de retomar el héroe existencialista europeo y ponerlo en un contexto americano. Pero la chispa concreta que ayudó a dar forma al texto durante su estancia en el hospital fue el atentado de Arthur Bremer contra el gobernador George Wallace, aunque el guión ya estaba escrito antes de que se publicaran los diarios de Bremer. El título podría estar tomado de una canción de Harry Chapin llamada Taxi, en la que un taxista ve subir a su vehículo a una antigua novia suya.
El resto ya es historia, lejos de amedrentarse por la crudeza del guión, Martin Scorsese se sintió tremendamente fascinado por él. “Casi sentí que lo había escrito yo mismo —afirmaría posteriormente Scorsese en una entrevista—. No es que yo supiera escribir así, pero me llegó muy hondo. Me estaba quemando por dentro, y sabía que tenía que rodarlo”.
Esta entrada se publicó el Viernes, Noviembre 16th, 2007 a las 4:05 pm y se archivó en Scorsese, Scorsesología. Hilo RSS de los comentarios RSS 2.0 Puedes dejar un comentario.
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