Scorsese y Freixenet » El Olimpo de los dioses

Nov 21

El Olimpo de los dioses

Por Marta B. de Gispert

En las escuelas de cine hay ciertos nombres que inspiran respeto. Martin Scorsese es sin duda alguna uno de ellos. En cualquiera de sus variantes, sea Scorsese, Martin o Marty, cuando su nombre es pronunciado en las aulas, sobrevienen unas milésimas de segundo de un profundo silencio, antes de retomar la conversación de forma normal. Es la veneración que generan los grandes del cine en los aspirantes, y Scorsese y su larga trayectoria cinematográfica son merecedoras de tal honor.

Se repite hasta la saciedad en la aulas que el olimpo de los directores está reservado a unos pocos, por no decir poquísimos, aunque son muchos, por no decir muchísimos, los que pretenden hacerse un hueco. El siguiente paso es intentar desentrañar la fórmula para el éxito. Se analiza a los grandes directores y se extraen conclusiones. “Talento”, opinan muchos. “Fuerza de voluntad”, piensan otros. “Carisma”, “una personalidad fuerte”, “suerte” … Las opiniones son muchas y muy variadas, y si se analizan las trayectorias de los pesos pesados de la industria del cine, cada uno de ellos tiene los diversos ingredientes en diferentes proporciones. En el caso de Scorsese, la respuesta es clara. Talento le sobra a Martin a borbotones, de eso no hay ninguna duda. Pero para mi lo que ha marcado la diferencia es otra cosa. Lo dice él mismo en una de sus famosas citas. “Mi vida entera han sido películas y religión. Eso es todo. Nada más.” Él admite tener auténtica “obsesión” con las películas. Entiendo como obsesión aquello que invaden la conciencia, y que uno no se puede quitar de la mente. Y este es sin duda el caso de Scorsese, que no puede quitarse el cine de la cabeza. Por suerte para todos.

Del fruto de esta obsesión han nacido obras maestras del calibre de “Taxi Driver”, “Toro Salvaje”, “Uno de los nuestros” y otras. En el caso de “Toro salvaje”, el rodaje consiguió sacarle de una gran depresión. Y cualquiera que haya visto sus películas sabe que son piezas que hacen enmudecer de asombro. El mismo asombro que se reproduce cuando su nombre se repite en las aulas. Y es que Martin es maestro e inspiración para muchos, y me incluyo en el grupo. Por algún motivo es considerado casi unánimemente el mejor director de cine americano actual. O al menos eso se dice en las aulas.

Y es que no sólo el cine es importante para Scorsese. Él también es muy importante para el cine.

Marta B. de Gispert
MFA en la Academy of Art University, San Francisco, USA


Volver