De guionista amateur a…
Por Jesús GalianaGoodfellas y Casino, dos de mejores películas de los 90, fueron escritas por Scorsese en colaboración con un guionista no profesional. Un guionista “accidental” que no había escrito jamás un guión y con bastante probabilidad tampoco había pensado jamás en hacerlo. Su nombre era Nicholas Pileggi y era un periodista especializado en crimen organizado que trabajaba como experto en crimen en el New York Magazine.
A mediados de los 80, este periodista recibió una misteriosa llamada telefónica del FBI instándole a que cogiera un avión rumbo a una apartada ciudad y se dirigiera a una habitación de hotel. Allí se encontró con dos agentes federales que acompañaban a un gángster llamado Henry Hill, que se había acogido al Programa de protección de testigos del FBI para escapar de la cárcel.
El relato de la vida de Henry Hill se convirtió en un libro minucioso, casi costumbrista sobre la vida de los miembros del crimen organizado, que Pileggi tituló ‘Wiseguy’ (en español, chico listo).
Según palabras del propio Scorsese: “Cuando leí el libro de Nicholas Pileggi me impresionó el relato de la vida cotidiana de la gente que vive en torno al crimen organizado. Me interesaba mostrar como viven una jornada de trabajo con pelos y señales. Quería mostrar todos los detalles: su modo de vestir, sus platos de spaghetti, las esposas y las amantes de su vida, y todo eso… Goodfellas es un film sobre una forma de vida concreta y Henry Hill es el guía por el intrincado mundo subterráneo de los trabajadores del crimen.”
Ese enfoque “casi documental” sobre el crimen organizado, se convirtió en la principal novedad de Goodfellas frente a las películas que se habían rodado anteriormente sobre la Mafia. En términos generales, las dos primeras entregas del Padrino, de Francis Ford Coppola, retratan los orígenes de la Mafia americana. Comenzando con la llegada de Vito Corleone desde Sicilia en 1901 y la construcción de una poderosa red criminal durante cuarenta años, terminando con la llegada al poder de Michael Corleone tras la Segunda Guerra Mundial. Goodfellas sin embargo es la historia de un gángster de medio pelo, que vive en las antípodas del boato de la familia Corleone y que además retrata a la Mafia en su punto más álgido, en la década de los 60 y los primeros 70.
En la primera frase de Goodfellas queda claro que la película habla sobre la elección de vida de los gángsters: “Desde que tuve uso de razón, siempre quise ser un gángster”. Para Henry Hill ser un gángster es mejor que ser presidente de los Estados Unidos. Al igual que sucede en otra gran película sobre la mafia, Once Upon a Time in America (Sergio Leone), la Mafia es retratada como un grupo de gente que ha elegido un estilo de vida del que no quieren salir, no un estilo de vida impuesto por las raíces ni por la dureza del Nuevo Mundo.
Probablemente, uno de los mayores aciertos de Scorsese a la hora de escribir este guión de costumbres, fue la de colaborar con un especialista en crimen organizado. Alguien que sabía todo lo que había que saber sobre el tema.
En 1990, Nicholas Pileggi pasó directamente de guionista amateur a nominado al Oscar. Sin embargo no ganó, aquel año la estatuilla se la llevó Michael Blake por Bailando con lobos.