Me llamo Santoro y siempre quise ser un gánster, pero ya se sabe que en España uno no siempre encuentra trabajo de lo que quiere, así que terminé haciéndome blogger. No es tan cool, pero es más difícil que te metan en el trullo o que te pateen la jeta en un callejón del extrarradio. Además también tiene sus ventajas, porque los de Freixenet me han prometido que me van a mandar un par de cajas de Carta Nevada esta Navidad, así que intentaré currármelo trayendo cosas cachondas como ésta.
Con un poco de colaboración ciudadana puedo llegar a Nochevieja hecho toda una burbujita… Aunque ahora que lo pienso no son buenos tiempos para las burbujitas. Con eso de que Martin Scorsese va a rodar el próximo cortometraje de Freixenet parece que han terminado todas en el maletero de un coche en un descampado del Prat. Ay, y es que cuando Scorsese se pone a rodar, pillan hasta las burbujas… En fin, me despido hasta el próximo post y ya sabéis… Si os llama la pasma por lo de las burbujitas, vosotros no sabéis nada.